viernes, 27 de noviembre de 2015

Índice

Aspectos generales:
- Clima y geología de Seseña
- Relieve y aguas
- Flora y vegetación
- La fauna silvestre
Del bosque a la estepa

Flora
- Tipos de plantas según las zonas donde aparecen
- Plantas exclusivas de los yesos
- Otras plantas en zonas de yesos
- Plantas de zonas calizas
- Plantas de antiguos encinares

Vegetación:
- La vida en los cerros de yeso
- Espartales

Cuaderno de campo:
- Introdución
- Retamares 1. ¿Que  causas determinan la distribución de la retama?
- Retamares 2. Observaciones en terrenos de yeso

Plantas de antiguos encinares

En el pasado buena parte de toda esta zona debió estar ocupara por encinares (quizás también por pinares) de los que han quedado numerosas plantas. La mayoría se encuentran en la zona caliza y en algunos valles yesíferos. 


Crataegus monogyna (espino albar, majuelo)
Arbusto espinoso, con hojas muy divididas que se caen en invierno. Las flores son blancas y reunidas en inflorescencias. Los frutos maduran en otoño, cuando pierde las hojas, y son de color rojo vivo. Florece al principio de la primavera. Habita en lugares húmedos en laderas orientadas al norte o fondo de valles, junto con otras especies arbóreas o arbustivas de gran talla.



Ephedra distachya (efedra)
Arbusto con muchos tallos subterráneos que dan tallos aéreos (rizomas) produciendo un arbusto con muchos tallos apretados desde el suelo, de hasta un metro de alto. Hojas diminutas y tallos verdes de 0,7-1 mm de grosor. Las ramas viejas de color grisáceo. Pertence al grupo de plantas gimnospermas (como los pinos, enebros o cipreses), que no producen verdaderos frutos. Son dioicas (presentan flores masculinas y femeninas en plantas distintas) y el falso fruto es globoso de color rojizo y unos 5 mm. Vive en cerros margosos, yesosos, roquedos calcáreos y arenales. 


Jasminum fruticans (jazmín silvestre)
Arbusto de 1 a 2 m de altura de tallos verdes y estriados. Hojas con 3 folíolos. Flores de corola amarilla de tubo largo y fruto pequeño, oval y de color negro. Arbusto típicamente mediterráneo propio de encinares, robledales secos y pinares. Desparecidos estos bosques crece bien en bordes de fincas, junto a paredes caídas, taludes o pedregales. En Seseña aparece tanto  en la zona caliza como en la yesífera.



Osyris alba (retama loca)
Mata muy ramificada de aspecto retamoide con ramas verdes cubiertas de hojas lanceoladas y coriáceas. Flores de pequeño tamaño amarillas poco aparentes, pero que crecen abundantemente sobre las ramas. Frutos rojos de casi un centímetro de longitud. Habita en zonas áridas sobre cualquier tipo de sustrato. Puede actuar de planta parásita para lo cual sus raíces penetran en las de otras plantas, de las que toman savia, agua y nutrientes. 



Quercus ilex (encina, carrasca)
Es un árbol perennifolio nativo de la región mediterránea de talla mediana, aunque puede aparecer en forma arbustiva, condicionado por las características del clima o del terreno. Hojas redondeadas, de color verde grisáceo por el haz y gris y con pocos nervios en el envés. Aparece en las zonas de clima mediterráneo seco y frío. Cuando el clima se hace más lluvioso, o en zonas de mayor humedad por la topografía, es sustituida por otras especies del género Quercus, denominadas robles. En Seseña presenta tanto porte arbustivo como arbóreo.


Quercus coccifera (coscoja, maraña)
Arbusto muy ramificado cubierto de hojas bastante duras y con los márgenes punzantes. La diferenciamos de las encinas, no sólo por las espinas de las hojas, sino porque el envés es de color verde. Además las bellotas también tienen una cúpula con escamas espinescentes, cosa que la encina no tiene. Crece en laderas secas y soleadas tanto sobre sustratos ácidos como básicos. En Seseña aparece preferentemente en la zona caliza.




Rhamnus lycioides (espino negro, escambrón)
Arbusto de hasta 2 m de altura, muy espinoso y ramificado. Hojas verdes, estrechas y alargadas y algo coriáceas, que se disponen normalmente formando grupos. Las flores, poco aparentes, son amarillentas y están reunidas también en grupos. El fruto es globoso, pequeño, con poca carne, inicialmente verde y al madurar de color negro. Habita en matorrales, pinares y encinares secos, sobre suelos poco profundos. 

Plantas de zonas calizas

Estas plantas son características de las zonas calizas de Seseña. Aquí la vegetación silvestre se refugia en cerros y colinas rodeados de tierras de cultivo, que son los terrenos mayoritarios, y en cultivos abandonados y bordes de caminos y taludes.


Astragalus incanus (hierba cabrera)
Hierba perenne sin tallos, con las hojas y los pedúnculos florales saliendo de la base de la planta. Hojas compuestas con 4-11 pares de foliolos, de 1,5 x 8 mm. Inflorescencias en racimos pedunculados, con 10 a 20 flores papilionaceas, de pétalos de color desde violeta a blanquecinos. Crece en matorrales y herbazales sobre sustratos calizos. En Seseña y alrededores está preferentemente en las zonas calizas.



Dorycnium pentaphyllum (bocha blanca)
Arbusto sufruticoso de hasta 1,5 m de altura, de tallos ascendentes. Hojas compuestas de 4 a 5 foliolos de pequeño tamaño (no más de 2,5 x 10 mm). Inflorescencias terminales, con hasta 13 flores papilionaceas, de pétalos blancos. Crece en matorrales y pastizales secos de sustratos básicos (calizas, margas, yesos, etc) o ácidos (esquistos, granitos, areniscas, etc.). En Seseña y alrededores solamente en las zonas calizas.


Linum narbonense (campanillas o lino azul)
Hierba perenne de hasta 50 cm de altura, de pequeñas hojas lanceoladas, de disposición alterna. Flores solitarias, terminales, de azul pálido o vivo. Crece en matorrales y tomillares bien soleados, preferentemente sobre suelos calizos, ligeramente ácidos, poco húmedos, pero siempre con buen drenaje. En Seseña aparece preferentemente en la zona caliza y, raramente, en las zonas de yesos






Linum suffruticosum (boja blanca o lino blanco)
Planta sufruticosa de hasta 40 cm de altura, con tallos extendidos o ascendentes, muy ramificados en la base. Hojas lineares de hasta 15-20 mm de longitud. Inflorescencias en panícula y florecillas individuales con cinco pétalos de color blanco. Crece en matorrales sobre suelos calizos de zonas áridas a subáridas y frías. En Seseña aparece únicamente en las zonas calizas.

Mercurialis tomentosa (oreja de ratón o blanqueta)
Planta sufruticosa con tallos y hojas densamente tomentosos. Tallos de hasta 70 cm erectos y ramificados. Hojas de 5 x 20 mm, algo coriáceas. Flores masculinas separadas de las femenimas. Las primeras en espigas apretadas de flores sentadas; las femeninas solitarias o en pequeños grupos. Ambas son poco aparentes, sin pétalos. Vive en pedregales y arenales de torrenteras, bordes de caminos y cultivos abandonados, en localidades de clima seco. En Seseña aparece en las zonas calizas exclusivamente, en zonas muy pastoreadas y otras zonas ruderales.



Salvia verbenaca (balsamilla)
Hierba perenne de hasta 60 cm de altura. Tallos erectos simples, raramente ramificados. Hojas simples muy divididas, la mayoría en rosetas basales. 
Las flores sobresalen en tallos erectos por encima de las hojas de la base, agrupadas en espigas flojas o densas. Pétalos violetas, ráramente azulados o rosas. Habita en herbazales, campos de cultivo, márgenes de caminos, eriales, pedregales, sobre cualquier tipo de sustrato. En Seseña preferentemente en la zona caliza.



Teucrium gnaphalodes (balsamina)
Planta perteneciente al complejo grupo de T. polium, que se reconoce claramente por ser rastrera, muy lanosa y por sus grupos de flores terminales, simples, comúnmente de más de 1 cm de diámetro, formados por pocas flores, con corolas de unos 7-9 mm. Habita en matorrales y tomillares degradados, secos y continentales, sobre sustratos calizos, margosos o yesosos o en gravas. En Seseña aparece mayoritariamente en la zona caliza.




Teucrium polium  (hierba crespa)
Pequeña mata de hojas y tallos cubiertos de una vellosidad blanquecina. Las hojas, opuestas, tienen el margen débilmente lobulado. Las inflorescencias se agrupan en pequeños conjuntos  terminales y las flores son de color blanco y 7-9 mm de longitud. Vive en los matorrales y campos de cultivo abandonados sobre sustratos básicos. En Seseña se encuentra tanto en la zona caliza como en la yesífera.





Teucrium pseudochamaepitys (hierba de la calentura)
Planta erecta de tallos algo lignificados en la base. Las hojas son pelosas, están divididas de modo palmeado en 3-5 segmentos lineares. Las flores se disponen en grupos de dos por cada nudo, presentan una corola vistosa, de color blanquecino y los estambres al descubierto. Habita en matorrales secos y soleados sobre sustrato básico. En Seseña aparece solamente en la zona caliza. 











martes, 24 de noviembre de 2015

Otras plántas en zonas de yesos

En las zonas yesíferas de Seseña y su entorno también podemos encontrar plantas calcícolas y, más raramente, plantas generalistas, que aparecen sobre cualquier tipo de sustrato (ácidos o básicos). Algunas de las más importantes son:


Antirrhinum graniticum (boca de dragón)
Planta herbácea perenne, pegajosa, de tallos más o menos rectos y flores rosadas o blanquecinas. Vive en fisuras o rellanos de rocas, terrenos removidos pedregosos, bordes de caminos, cascajos y muros en calizas, yesos, pizarras y granitos, entre 300 y 1300 m de altitud, en gran parte de la Península Ibérica. Frecuente en los bordes de caminos en los cerros que dan a la vega y en grietas o en las paredes de las trincheras que aún se conservan.

Centaurium quadrifolium
Hierba bianual, anual o perenne, con una o varias rosetas de hojas basales de las que brotan uno o varios tallos floríferos, que raramente alcanzan más de 40 cm de altura. Las flores presentan cinco pétalos de color rosado o fucsia rosado, raramente blancos, que salen de un tubo y unos estambres que sobresalen por encima de los pétalos. Crece en pastizales y claros de matorral de zonas esteparias, en laderas más o menos inclinadas, en sustratos básicos (calizas, margas y margas yesíferas). En Seseña solo aparece en zonas de yesos.

Helianthemun hirtum (jarilla o tamarilla)
Pequeña matilla (de no más de 40 cm) de la familia de las jaras, con hojas pequeñas y flores amarillas de no más de un centímetro. Vive en tomillares y otros matorrales de pequeña talla, en terrenos secos, preferentemente calizos o yesosos, a veces en arenales marítimos o dunas costeras. Vive entre 0 y 1500 m, en casi toda España menos el noroeste. En Seseña aparece principalmente en los cerros de yeso.

Phlomis lychnitis (candilera)
Planta sufruticosa (que tiene los tallos leñosos solo en la base, siendo el resto herbáceos) de hasta 70 cm de altura. Tallos erguidos, a veces arqueados, y hojas lanceoladas estrechas, más blanquecinas por el envés. Flores amarillas en grupos de 4 a 6 en la parte apical de los tallos. Corola labiada de color amarillo intenso. Crece en matorrales y tomillares, baldíos y lugares nitrificados, preferentemente en sustratos calizos. En Seseña se la puede encontrar tanto en la zona yesífera como en la caliza. 

Salvia lavandulifolia (salvia)
Pequeño arbusto de hasta un metro de altura. Hojas verde grisáceo, lanceoladas, de varios centímetros de largo. Flores labiadas de color azul violáceo, en pedúnculos que se elevan verticalmente sobre las hojas. Vive en matorrales sobre calizas, yesos y margas , entre 250 y 2100 m de altitud, en el centro, este y sur de España. En Seseña es poco abundante, apareciendo en zonas umbrosas de los cerros yesíferos cercanos a Borox.



Thapsia villosa (Cañaeja
Hierba perenne de hasta casi 2 m de altura. Grandes hojas basales muy divididas y tallos robustos de hasta 2,5 cm. Flores agrupadas en umbelas con hasta 25 radios en cuyas puntas están las pequeñas flores formando el conjunto una forma esférica. Crece en claros de bosque, matorrales degradados, zonas ruderales (taludes, márgenes de cultivos, bordes de caminos, etc.) y zonas muy pastoreadas, sobre cualquier tipo de sustrato litológico. 


Thymus zygys (tomillo salsero)
Arbustillo rastrero con finas ramas que se extienden por el suelo y enraízan. Hojas pequeñas en forma de cortas agujas. Flores labiadas muy pequeñas de color blanco. Este tomillo es un "todoterreno" del monte, ya que aparece sobre cualquier tipo de suelo, calizo o siliceo, en los más variados lugares. Crece hasta los 2000 m de altitud. En Seseña es muy frecuente en las zonas yesosas, estando también en las calizas o sobre las gravas que coronan algunos de los cerros que miran a la vega. Es una planta muy utilizada como condimento y posee un olor inconfundible.

Tipos de plantas según las zonas donde aparecen

Las plantas que podemos encontrar en Seseña y su entorno se pueden clasificar en función del tipo de suelo en los que aparecen. Nos limitaremos en la relación de la flora únicamente a las zonas donde existen restos de vegetación silvestre, sin mencionar las plantas ruderales y nitrófilas asociadas a las  zonas de cultivo. Nos centraremos básicamente en las plantas leñosas y en las cespitosas de gran talla, como el esparto. Estableceremos tres grandes zonas:

- Áreas yesíferas. Aquí podemos encontrar: 1) plantas que son exclusivas de yesos, es decir que crecen solamente sobre este tipo de rocas, 2) plantas calcícolas, que crecen tanto en zonas con yesos como en otros lugares con rocas básicas, y 3) plantas indiferentes al sustrato, que son capaces de crecer sobre rocas calizas o silíceas.

- Áreas calizas. Aquí crecen plantas típicas de sustratos básicos y otras indiferentes.

- Manchas de encinas y coscojas. En estos restos del primitivo bosque de encinas aparecen las plantas leñosas de mayor talla.

- Bordes de ríos y arroyos. Las plantas leñosas que aparecen en el borde de cursos de agua son básicamente árboles y arbustos de gran talla típicos (tarajes y sauces), así como cañas, carrizos y junqueras.


lunes, 2 de junio de 2014

Plantas exclusivas de los yesos

Hay una serie de plantas que aparecen solamente en zonas de yesos dentro de Seseña y sus alrededores. Algunas de las más importantes se describen a continuación.


Centaurea hyssopifolia (piorno)
Planta sufruticosa de menos de medio metro de altura, hojas de color verde grisáceo y pequeño tamaño (60 x 3 mm), estando las inferiores a menudo secas. Flores compuestas, de algo menos de un centímetro de diámetro, con los pétalos externos de las pequeñas florecillas de color rosado violáceo y las internas más blanquecinas. Cada flor produce numerosos frutos en forma de vilano. Crece en matorrales de margas, yesos y suelos algo salobres. 




Ephedra fragilis (piorno)
Pequeño arbusto de hasta dos metros de altura, muy ramificado, con las ramas más finas verdes, con aspecto de piorno, escoba o retama. Llega a los 1000 m de altitud, localizándose en climas áridos y suelos calizos, ricos en yeso o margas (rocas de arcilla y caliza).La efedrina producida por estas plantas es un compuesto con acciones similares a la adrenalina, con efectos vasoconstrictores. Es un broncodilatador fuerte utilizado en decocción para combatir el asma y la tos.



Frankenia thymifolia (tomillo sapero) 
Planta perenne leñosa de hasta 30 cm de altura. Hojas pequeñas, de no más de 3 mm, con costra blanquecina que las llega a cubrir totalmente. Tallos arqueados, muy ramificados desde la base, que dan a la planta una forma almohadillada. Las hojas son casi tan diminutas como las hojas (4-5 mm) con pétalos de color rosado a purpureo. Vive en margas y arcillas yesíferas, siendo frecuente en las zonas de yesos de Seseña donde rezuman sales



Gypsophila struthium (jabuna o jabonera)
Arbustillo leñoso en la base con brotes herbáceos producidos cada año y hojas carnosas en forma de aguja. Pequeñas flores blancas agrupadas en los extremos de las ramas, que salen al final del verano. Crece exclusivamente en terrenos de yeso, en el centro, este y sur de la Península, entre 400 y 900 m de altitud. Es abundante en todos los cerros yesíferos de Seseña. Su nombre vulgar hace referencia a su utilidad para fabricar jabón. En algunas zonas del Valle del Ebro directamente se cocía la planta, mientras que en otras lo que se utilizaban eran las cenizas de la planta quemada, ricas en potasa. 

Helianthemum squamatum (jarilla de escamas)
Matilla con pequeñas hojas lanceoladas cubiertas de pelillos en forma de escamas y tallos rectos con las flores agrupadas en los extremos. Estas son amarillas y de no más de 1 centímetro. Crece exclusivamente en zonas de yesos, en terrenos con muy poco suelo en el centro y mitad oriental de la Península, entre 100 y 900 m de altitud. En Seseña es  abundante en las zonas más áridas de los cerros yesíferos. 




Launaea fragilis (escorzonera falsa)
Planta herbácea perenne con finos tallos verdes, poco ramificados, con flores compuestas de pétalos amarillos solitarias en los extremos. Estas dan lugar a pequeños vilanos fácilmente dispersados por el viento. Vive en el centro, este y sur de la Península. En Seseña, al igual que la jarilla de escamas, está presente en los suelos yesosos más pobres, con muy poca materia orgánica. 




Lepidium subulatum (mastuerzo) 
Pequeña matilla de tallos finos y hojas cortas en forma de aguja. Pequeñas flores blancas en racimos en la parte final de las ramas. Vive en distintos matorrales siempre sobre suelos yesosos, en el interior y mitad este de la Península Ibérica, entre los 100 y los 600 m de altitud. En Seseña aparece en todos los cerros yesíferos, con mayor preferencia donde el yeso está meteorizado, terroso, y no en los lugares donde el yeso aparece cristalino. 




Retamares 2. Observaciones en terrenos de yeso

Observé distintas manchas de retamas o retamas aisladas en terrenos de yeso en los cerros de Borox que dan a la vega, en Valdemoro, Ciempozuelos y también en Sesaña, en los cerros del arroyo de la fuente y en los cerros de la vega de Seseña.

A menudo las retamas estaban muy recomidas, denunciando el intenso pastoreo de estas zonas. Esto reducía su fructificación y hacía que los frutos estuvieran infectados de pulgones. Por ejemplo en una zona de Borox, junto a la carretera provincial TO-2437 en una zona de cerros de yesos cerca de la vega del Tajo, en los alrededores de la antigua casa de labranza "Casa de la Higuera", había muchas retamas jóvenes, de no más de medio metro de altura, algunas con frutos. Tenían muy mal aspecto, quizás por el pastoreo. Esto se apreciaba en la poca fructificación, la infección de los frutos por pulgones y hormigas, ramas de más de 1,5 cm secas, etc. Aún así había alguna retama adulta de hasta 2 m de alto y ramas de más de 3 cm de grueso. Parecía un retamar en progresión. o ¿era quizás un retamar permanentemente joven debido a la explotación del ganado?.

En las cercanías, en tierras marginales con cultivos esporádicos junto a los cerros de yeso, la retama había comenzado a entrar, así como en graveras altas situadas junto a los cerros. En estas últimas, una vez eliminada la grava y la arena quedaba un sustrato de yesos y margas, donde la retama había actuado de pionera, ocupando un espacio similar o mayor, según las zonas, a Artemisia campestris o Gyposophila strutium. También aparecían, aunque menos abundantes, Teucriun polium, Salsola vermiculata y Thymus zygis.

En otra tierra marginal de cultivo, en el límite de Ciempozuelos y Seseña, observé otro grupo de retamas. En las tierras llanas pegadas a los cerros de yeso, el espesor del suelo es muy pequeño, aunque algunas de ellas se utilizan esporádicamente para el cultivo de cereales. Después se abandonan y la vegetación silvestre del monte comienza a colonizar el terreno. En este sitio en concreto se estaban empezando a instalar plantas gipsófilas como la jabonera, Lepidium subulatum, Centaurea , etc y otras nitrófilas como Artemisia campestris. El matorral tenía aún poca cobertura, ni un 50 %. Había bastantes retamas y en una rana gruesa rota pude contar 7 anillos, aunque la mata puede tener más edad. Aún se observan los surcos del arado y, si no todo, al menos parte ha sido quemado.Probablemente algunas de las retamas presentes pertenezcían al matorral anterior a la quema, que después habrían rebrotado de cepa. Como prueba de esto aparecían trozos antiguos de madera quemada junto a las retamas actuales.

La prueba de la gran tolerancia de la retama al yeso la encontré en unas canteras de yeso de Valdemoro, junto a la carretera A-4. Allí las retamas crecían sobre la pura roca de yeso y sobre una mezcla de piedrecitas de yeso (de hasta 1,5 cm) y margas, restos de la antigua cantera (mezcla de tierra margosa con trozos de yeso cristalino). A pesar de crecer en este suelo tan malo las retamas tenían un buen tamaño, lo que desmonta la creencia habitual de que la retama precisa de suelos profundos y ricos para desarrollarse.

Retama creciendo sobre terreno de yeso

Dentro de estas zonas yesíferas la distribución de la vegetación presenta gran relación con la orientación de las laderas. Esto también ocurre con la distribución de las retamas. Por ejemplo en los cerros de la vega de Seseña, junto a la finca del torero Palomo Linares, la vegetación sigue esta distribución. En el fondo de los valles hay junqueras, con algunas manchas de Atriplex halimus. Las laderas de solana están ocupadas por espartales y distintas plantas gipsófilas, en las partes media y alta, y por matorrales nitrófilos con Artenisia herba-alba y Frankenia thymifolia en las partes bajas. En las laderas de umbría hay pastizales perennes y manchas de Thymus zygis. Coronan las laderas manchas de esparto que alternan con matas gipsófilas. Hay retamares en todas las zonas de umbría, con coberturas de hasta un 25 %. En las solanas, donde los suelos son peores y la ladera está más inclinada, hay pocas retamas y las que aparecen están principalmente en las partes bajas y casi ninguna dentro del espartal, más frecuentes en las pequeñas cárcavas que cortan la ladera de arriba a abajo, quizás por una mayor humedad.

Distribución de la vegetación en un valle yesífero. Las retamas se
encuentran en la ladera de umbría, más húmeda. La ladera de enfrente
(solana) es mucho más seca y con menos vegetacíón. 
Retamas creciendo en el fondo de un valle en cerros de yeso.
Aprovechan estos lugares donde hay más suelo y humedad. 

Una retama en una zona llana casi en el fondo del valle. Es una
"fundadora" a partir de la cual se podrá formar un retamar en el futuro
Las observaciones en estos lugares mostraban que la retama actuaba de pionera junto a especies tan rústicas como las que crecen sobre roca de yeso puro. En los grupos de retamas observados era habitual encontrar alguna retama mucho más grande que el resto (era la primera colonizadora, la "fundadora"). Las retamas estaban generalmente en las zonas llanas, con más suelo, aunque también las había en las laderas de yeso, normalmente en orientaciones de umbría (que tienen mejor suelo y más humedad). Cuanto más grande y densa era la mancha de retamas más probabilidad había de encontrar más retamas cerca.


miércoles, 17 de abril de 2013

Retamares 1. ¿Que causas determinan la distribución de la retama?

Mis primeras andanzas en el campo con ánimo de observar sistemáticamente plantas y animales, tuvieron que ver con una planta silvestre no muy abundante en nuestro término. Se trata de la retama, de nombre científico Retama sphaerocarpa.


Siempre me había llamado la atención el modo de distribución de la retama. Era una planta que aparecía prácticamente en cualquier tipo de terreno y sobre los más variados suelos. Lo mismo la encontraba en la vega que en los llanos. Lo mismo en zonas de yesos que en calizas o en zonas arenosas o de gravas. Lo mismo en suelos relativamente buenos, oscuros, con bastante materia orgánica que en suelos pobres, casi pura roca.

No era como otras plantas típicas de la zona que, si eran "amantes" de un determinado tipo de suelo o de roca, siempre aparecían sobre esos sustratos. Por ejemplo las plantas gipsófilas, amantes del yeso, que siempre que aparece esta roca las podemos encontrar allí. Como la jabonera o la jarilla de escamas, que en nuestra zona, casi invariablemente, aparecen allí donde hay yeso.

La retama no funcionaba así. Era una planta un poco todo terreno, capaz de vivir en muy diferentes tipos de suelos y sobre muy distintas rocas, pero en unos sitios aparecía y en otros no. Por ejemplo se encontraba sobre yesos, pero no en todos los yesos del término, solo en determinados lugares.

En principio se me ocurrió pensar que  le habría pasado lo que a la encina o a otras plantas que formaban el antiguo bosque que debió ocupar toda esta zona antes de que el hombre lo hiciera desaparecer. En parte eso le pudo pasar a la retama. En otros tiempos se la había cortado ávidamente para los hornos panaderos, como me habían dicho los viejos del lugar. Eso la pudo hacer desaparecer y ahora se estaba recuperando, pero:

- ¿cómo se estaba produciendo esa recuperación?.

- O es que realmente la retama siempre se ha comportado así, como planta caprichosa que aparece en unos sitios y en otros no.

Para encontrar la respuesta tenía que ponerme a investigar, tenía que observar sistemáticamente todos los sitios de los alrededores donde había retamas y buscar pistas que me ayudasen a entender porqué estaban allí y no en otros lugares.

lunes, 31 de octubre de 2011

Cuaderno de campo: introducción

En estas sección iré incluyendo extractos de anotaciones de campo hechas en Seseña y su entorno. La mayor parte de ellas se refieren a las comunidades vegetales. Me han servido para conocer mejor como "funcionan" los ecosistemas de esta zona, en particular sus matorrales y pastizales, y como se ven afectados por distintas influencias que modifican sus características, como el fuego o el pastoreo de las ovejas.

Son muchas las cosas que se pueden observar cuando se sale al campo. Generalmente, antes de salir tenemos una clasificación, más o menos detallada, de los tipos de ecosistemas que nos podemos encontrar en torno a la zona donde vivimos (prados, arroyos, charcas, zonas de matorral, zonas de bosque, campos de cultivo, bordes de caminos, etc). Posteriormente deberíamos hacer un listado de las plantas y animales que viven en cada ecosistema. Para ello será importante documentarse, leyendo libros o artículos relacionados con la flora y la fauna del sitio en cuestión. Después se realizará un inventario sobre el terreno, ayudado de guías de flora y fauna. Conviene que no nos limitemos a hacer una simple lista de especies, buscando información también sobre la abundancia de los distintos tipos de plantas y animales, sus tamaños, localización, modo de agrupación, etc.

domingo, 20 de febrero de 2011

Del bosque a la estepa

Reconstrucción de los bosques primitivos
de los cerros de la vega.
La deforestación y desertización antropogénica se ha verificado, aparte las devastaciones de guerras y otras accidentales: 1) explotando, para el carboneo, yeserías y otros usos industriales y domésticos, la madera y la leña del monte en proporción mucho mayor que su producción natural, que es lenta; 2) roturando para el cultivo extensiones muchísimo mayores que las permanentemente cultivadas.
Esta desertización continúa ante nuestros ojos, exacerbada en el último decenio; y yo mismo la he presenciado y registrado fotográficamente. Primero se enajenan las maderas y leñas; después se contrata el descepe de las matas leñosas; luego se rotura para disfrutar las cosechas extraordinarias (para este clima) que proporcionan en los primeros años las reservas acumuladas en siglos por el monte; y, cuando éstas desaparecen, se abandona la tierra estéril, que las lluvias van descarnando para llevar la obra destructora a otro retazo.
Emilio Huguet del Villar (1925)

De esta forma empezaba el geobotánico Huguet del Villar uno de sus artículos sobre la vegetación del centro de España a comienzos del siglo XX. A diferencia de otros autores anteriores consideraba que la vegetación esteparia de esta zona era fruto de la destrucción del bosque por el hombre, algo que él mismo pudo observar en sus recorridos por el campo. Se trataba de una combinación de sobreexplotación de los recursos del bosque (maderas y leñas fundamentalmente), roturación excesiva y pastoreo abusivo. Esto fue precisamente lo que originó el paisaje estepario que predomina en Seseña y su entorno.

martes, 15 de febrero de 2011

La vida en los cerros de yeso

Los cerros de yeso también son llamados aljezares. Aljez es el mineral de yeso en lengua árabe y aljezar es, por extensión, el yesar. La palabra yeso es sin embargo de origen griego y fue utilizada profusamente en el mundo romano, bajo el término gypsum, que es de donde procede el actual vocablo. El yeso es por tanto una parte de nuestra historia, su uso es antiguo, como lo es la degradación que sufrieron los espacios naturales que se asentaban sobre este apreciado mineral. 

Poco a poco el yeso fue aflorando en las zonas donde la capa de arcilla que cubre los llanos era poco generosa, sobre todo en las laderas que asoman a la vega. Se fue dibujando el paisaje gris y ocre que se divisa cuando dirigimos la mirada hacia nuestro pueblo desde la vega del Jarama. Un paisaje de pequeños matojos y plantas cespitosas con numerosos calveros ocupados por menudas yerbecillas y líquenes.Se trata sin embargo de un paisaje de gran riqueza biológica puesto que posee un gran número de especies que, además, son poco comunes en general. 

La fauna silvestre

Como la vegetación la fauna silvestre se ha visto muy afectada por la destrucción de los bosques primitivos, empobreciéndose y cobrando más protagonismo especies que quizás no fueran tan importantes en el pasado. En la fauna de las tierras agrícolas, campiñas calizas y llanuras arcillosas, destacan las aves esteparias. La especie más espectacular de todas es la avutarda, el ave de mayor tamaño de toda la fauna europea. Otras aves de los dominios esteparios son el sisón, la terrera común, la cogujada, la calandria o la perdiz roja. Estos campos de secano también albergan algún olivar y unos pocos almendrales, que rompen la monotonía del cultivo de gramíneas y sirven de cobijo a la fauna. En estos árboles anidan palomas torcaces, tórtolas, alcaudones o cucos. Entre las rapaces se puede observar al aguilucho lagunero, el aguilucho cenizo, los milanos o el cernícalo. Tampoco faltan los mamíferos, entre ellos el conejo, que aprovecha las escasas irregularidades del terreno para realizar sus madrigueras, en particular en el área caliza. Pero la especie más característica de estas extensas tierras llanas o suavemente onduladas es la liebre, más abundante en las campiñas blancas. Entre los escasos mamíferos depredadores es posible ver al zorro y más raramente a la comadreja.

Flora y vegetación

La vegetación primitiva de Seseña, donde dominarían los bosques, ha sido sustituida en su mayor parte por cultivos, como muestra el mapa de Cultivos y Aprovechamientos del Ministerio de Agricultura. Entre cultivos de secano y de regadío suponen el 50,3 % del término, mientras que lo catalogado como pastizal/matorral, pastizal y matorral, constituye el 23,4 % del término. Es en esta casi cuarta parte de la superficie del municipio donde se localiza la vegetación silvestre, que también avanza por las lindes de los campos y los bordes de los caminos entre las tierras cultivadas. Las especies que componen esta vegetación son generalmente de pequeña talla, arbustos y hierbas, aunque también quedan algunos árboles, con diferencias entre las distintas zonas geológicas y topográficas.

Relieve y aguas

El relieve de Seseña se articula fundamentalmente a través de dos superficies más o menos llanas pero de distinto nivel: las vegas y los llanos. Ambas quedan separadas por laderas de elevada pendiente, los cerros de yeso, que confieren a la zona de contacto un aspecto montuoso. La horizontalidad que caracteriza a los llanos de Seseña, se pierde hacia el noroeste (zona de El Caño), donde predominan las calizas y margas blancas. Aquí el terreno es más ondulado, coincidiendo también con el inicio de la cuenca vertiente del Arroyo de Seseña. En el límite norte del municipio estos terrenos blancos contactan con las cotas mayores de la zona, situadas en los Cerros de Valdemoro (Espartinas, 714 m). La distribución de vegas y llanos queda determinada por la red hidrográfica, en la que destacan Tajo y Jarama, en torno a cuyos cursos se sitúan los valles más anchos. A la altura de Aranjuez, donde el Jarama desemboca en el Tajo, la anchura de la vega supera los 3 kilómetros; en el Puente Largo, la vega del Jarama presenta una anchura de 2 kilómetros aproximadamente.

Clima y geología de Seseña

La posición geográfica de Seseña en la Región Mediterránea hace que tenga un clima caracterizado por la aridez estival. Su situación en el interior peninsular es la responsable de que no existan influencias del mar para atemperar el clima, es decir para reducir los valores extremos de las temperaturas. Por eso el clima de la zona se puede definir como mediterráneo continental, con dos periodos críticos para los seres vivos, el verano y el invierno Esto supone prolongados periodos de sequía, fuertes heladas y otros fenómenos adversos como lluvias torrenciales, a veces acompañadas de granizo y fuerte aparato eléctrico.